Somos Únicos

Nota:

Este texto ha sido tomado de mi Libro El Encuentro del Sentido. Cómo y Dónde Encontrar el Sentido de la Vida. Adquiérelo en Amazon.com en versión digital o en Autoreseditores.com en versión impresa (Impresión por demanda)

 

“Tu tiempo es limitado,

de modo que no lo malgastes

viviendo la vida de alguien distinto.

No te quedes atrapado en el dogma,

que es vivir como otros piensan que deberías vivir.

No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás

acallen tu propia voz interior.

Y, lo que es más importante,

ten el coraje para hacer lo que dicen

tu corazón y tu intuición”.

Steve Jobs

 

Pero los seres humanos no sólo somos seres inconclusos que necesitamos  y podemos  completarnos, sino que cada uno de nosotros es un individuo totalmente único,  como lo  es nuestra existencia, nuestros dones y talentos, nuestra pasión o cualquier otro aspecto que consideremos. Y aunque suene a lugar común, irrepetible. Podemos encontrar similitudes en determinadas características humanas pero es absolutamente imposible la existencia de dos individuos iguales, en cualquier variable en la cual se les evalúe: en lo físico,  en lo mental, en lo emocional, en lo existencial, etc. Como dice Rick Warren: “Usted no es un producto de una línea de producción, indiferentemente producido en masa. Usted es una obra maestra original, única y hecha a la medida”. Esta condición es lo que conocemos como unicidad, individualidad o singularidad, y es un concepto absolutamente importante a la hora de entender el significado del sentido de la vida y de encontrar el nuestro.

Porque entre todos los aspectos que jamás se repiten de un individuo a otro el que más quiero resaltar, considerando el objetivo de este libro, es el del sentido. El sentido de cada persona, entonces, es tan singular como su propia vida. Sin embargo, extrañamente, a pesar de esta singularidad dedicamos casi todos nuestros esfuerzos a instalarnos en el sistema que compartimos y de este modo terminamos pareciéndonos a todos los demás, por lo menos en los aspectos no físicos: gustos y costumbres semejantes, creencias semejantes, miedos semejantes,  valores semejantes. Hasta aquí la situación no reviste demasiada gravedad. Lo verdaderamente grave empieza a ocurrir cuando asumimos como sentido los objetivos del sistema. A partir de este momento comienza el proceso de pérdida de nuestra individualidad. Nuestra verdadera esencia se va relegando al olvido y ahora todo es decidido por una mente obediente entrenada para actuar a favor de la perpetuidad del modelo. El resultado a largo plazo es el total olvido de nosotros mismos y el nacimiento del imperio de la distracción.

Pero nuestro llamado es exactamente a lo contrario: a encontrar y desarrollar nuestra unicidad. A encontrarnos a nosotros mismos. A encontrar nuestro ser interior y lo que tiene para decirnos. A encontrar la forma de completarnos. A encontrar nuestro lugar en el mundo. A encontrar el aporte que vinimos a entregar. Pero todas estas búsquedas requieren consciencia y decisión, entre otros muchos atributos. Y asumir nuestra responsabilidad de decidir nosotros mismos cada uno de los aspectos de la realidad que vivimos.

Hernán Darío Blair

Octubre 9 de 2017

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